Algunos años moviéndose uno en moto han hecho que me haya planteado contar mis próximas experiencias, divagaciones, sensaciones... subido en mi veterana honda varadero de 2003, que me acompaña desde entonces... y lo que le queda.
Ya sé que hay muchos lugares en la red similares a este. No creo que aporte nada nuevo, simplemente lo quiero hacer para que "conste en acta" y con que haya alguien que se entretenga de vez en cuando, me doy por satisfecho.
VVVVVVVs
Qué difícil es ponerse a hacer algo útil en el ordenador en pleno agosto y con Marijaia circulando por Bilbao... pero voy a intentar reflejar de forma breve (es un intento) lo que ha sido este estupendo viaje. Ahora me ceñiré al orden cronológico.
Ya comenté en su día el recorrido de este tercer día de ruta (2 de agosto).
Empezamos con buen tiempo y ganas, así que los km no eran obstáculo (unos 450 km previstos).
Teníamos pensado recorrer los puertos marcados en el mapa y llegar hasta Aosta, pero el mal tiempo nos hizo finalmente desistir.
Salvo alguna carretera con mucho tráfico (camino de Briançon y después de aquí a Guillestre), disfrutamos de carreteras con muy poco tráfico, puertos con pendientes de vértigo y curvas embriagadoras, una detrás de otra sin otro descanso que el que nos tomábamos para hacer fotos, cada uno a su ritmo, reuniéndonos en las cimas y después de los descensos en el primer cruce...
Todo fue estupendamente hasta la segunda ascensión a Lautaret que prolongamos hacia el Galibier. Las nubes eran realmente amenazadoras aunque la lluvia se resistía a aparecer. Descendimos por el Telegraph y nos adentramos en el Parque natural de La Vanoise, camino del Col de L'Iseran. El paraje era incomparable pero finalmente apareció la lluvia. La esperada ascensión a este puerto la hicimos bajo una pertinaz lluvia que nos hizo avanzar muy suave y con una tensión considerable. De hecho, el descenso lo hicimos con manos de seda en cada curva...
El tiempo avanzaba y nos quedaba todavía un buen trecho hasta Aosta por lo que decidimos parar en Séez, un pueblecito al pie del Petit St. Bernard, último puerto previsto para ese día y en cuya cima entrábamos en Italia.
Buenas sensaciones a pesar de la lluvia y los ánimos a tope con la perspectiva de dormir en una cómoda y seca cama...
El día siguiente lo tomaríamos como una etapa de "descanso" con llegada a Aosta (85 km) y relax por la tarde. Empezamos la ascensión al Petit Saint Bernard con lluvia y niebla, pero al llegar a la cima la niebla se disipó y tras pasar a Italia, apareció el sol. Llegamos a Aosta, elegimos un camping, nos instalamos, comimos pasta (cómo no) y nos disponíamos a una tarde de relax.
Pero claro, eso de relax en un valle a 580 m de altitud y rodeado de montañas de más de 3000 m ... Cogimos las motos y en cuanto nos separábamos de la carretera principal, el paseo se convertía en una subida con unas pendientes impresionanates. Basta este ejemplo: subimos a la estación de ski de Pila situada a 1800 m en una ascensión de poco más de 13 km. Las cuentas salen rápido: casi un 10 % de pendiente media.
En el camino nos encontramos con algún castillo de cuento y, en cualquier sitio que parásemos, unas vistas de postal.
Terminamos dando una vuelta por la parte antigua de Aosta y acostándonos con ganas de subir el Grand Saint Bernard para entrar en el gran objetivo de Iker: Suiza.
Nada más emprender la marcha, nos encontramos con una vista inesperada: un nuevo lago encerrado en un precioso valle. Ni idea del nombre, pero en algún lugar en el camino hacia el puerto de Bernina.
Después de una entretenida carretera (como casi todas), llegamos a Ponte di Legno, al pie del Passo di Gavia. Este puerto es una carretera muy estrecha, por la que apenas pasan un coche y una moto en muchos de sus tramos.
Simplemente me pareció espectacular, con un lago en la cima... Seguramente las fotos dirán más que yo.
Después un descenso hacia Bormio con parajes espectaculares y enseguida el ascenso al Stelvio. Sin palabras. No soy capaz de describirlo. Mirad estas fotos y juzgarlo vosotros. En el siguiente montaje, las fotos están en orden cronológico, desde que empezamos el ascenso al Gavia hasta que casi terminamos el descenso del Stelvio...
Por cierto, podeis verlas más grandes si haceis click en el cuadro y después pasais a pantalla completa.
Más bien, las fotos terminan en la fatídica curva tornante 15.
¿Porqué fatídica? Pues porque en ese punto comprobé lo duro que está el suelo... Pocos daños colaterales: rasponazos en la maleta derecha y pegatina "varadero" derecha, además de cúpula rajada como consecuencia de un "cascazo" al salir yo por encima. Un vuelo despacito, a 20-30 km/h, pero con un desnivel del 12 ó 13 %, pues eso, que salí por encima...
Aquí las consecuencias visibles en la moto, que las invisibles, me las quedé yo con una considerable costalada en mi lado derecho, pero sin más consecuencias que dolores y algún que otro cardenal.
De todas formas, El Stelvio espectacular. Nos recibió con la nievecaída el día anterior (el día de nuestro particular "Infernalpass" que comentaré en otra entrada). Aquello era una romería, con un montón de "peregrinos" en dos ruedas (con y sin motor de combustión), tres y cuatro ruedas.
Mereció mucho la pena y me encantaría recorrer ambos puertos en sentido inverso... Y en esta humilde crónica han quedado a un lado los puertos de Julierpass, la Bernina, Aprica y algún otro. También la odisea para encontrar vacante en algún camping en la orilla del Lago di Garda, que estaba todo completo...
Como decían los Scorpions en su canción, volviendo a casa.
Han sido 2200 km de autopista en dos días que me han dejado totalmente doblado, me duele todo el cuerpo... pero quedan atrás los otros 4400 km llenos de puertos, paisajes, agua, sol, frío, calor, nieve... (me repito, pero es lo que es).
Realmente un viaje para recordar, del que iré dando buena cuenta estos días, algún que otro montaje con fotos y música (no pondré las casi 600 fotos que he hecho, ¿no?), sensaciones...
En fin, que ya hemos vuelto. Mila esker Iker.
La Varadero 6600 km más en sus válvulas, con alguna nueva cicatriz de guerra: habrá que hablar del Stelvio
y la "tornante nº 15"...
Y muchas otras cosas que se me irán ocurriendo...
Espero no ser muy pesado...
Después de un día en Praga haciendo turismo un tanto despistados, uno se pone a mirar atrás y creo que necesito un poco de perspectiva para todo lo que he pasado estos últimos 12 días.
Los paisajes, las carreteras, las subidas, las bajadas, las curvas "tornanti", los lagos, los montes, el agua, el frío, la nieve, el calor... Demasiadas sensaciones en poco tiempo.
Necesito tiempo para coger un poco de perspectiva....
Mañana partimos a Brno, destino final, y las carreras...
We are in our way to Brno. Today in Switzerland and tomorrow we'll go back to Italy.
Well, we've been in Italy two days ago, but we must go through some great ports in Switzerland.
In 8 days we expect to be in Brno...
Llevamos 5 días en ruta y es la primera vez que me pongo a esto.
La verdad es que terminamos el día bastante cansados y no quedan ganas como para sentarse al ordenador a contar nada...
Pero hoy nos toca jornada de descanso en Interlaken y aprovecho este ratillo.
De momento el viaje está yendo sin contratiempos fuera de lo normal de despistarse en alguna carretera (que no perderse) o de las inclemencias meteorológicas.
Vamos por orden. El primer día llegamos hasta Carcassonne tras un viaje bastante aburrido y tedioso, además de azotados por el calor. Autopista hasta Baiona para seguir por diferentes carreteras nacionales y regionales (Dax, Mont de Marsan, Auch, Toulousse y Carcassonne). Rectas interminables, algunas zonas de tráfico agobiante...
Lo mejor, la ciudad de destino con una preciosa ciudad medieval amurallada en un alto. Eso sí, explotada al 100% para el turismo. Todas las callejuelas de dicha ciudadela repletas de comercios de todo tipo y restaurantes.
Elsegundo día nos dimos un buen atracón de carretera para llegar a Bourge d'Oisan, al pie de Alpe d'Huez. Tampoco hubo demasiado que contar en el trayecto hasta que nos acercamos a los Alpes y el paisaje cambió radicalmente.
Circulanbdo por las carreteras rodeadas por esos colosos, era inevitable echar la mirada arriba con el casco abierto.
Al día siguiente el plan era claro: puertos y más puertos hasta llegar a Aosta.
Me temo que describir todo lo que te dan estas carreeras encima de la moto será repetirme, pero valga esta serie de gigantes: Alpe d'Huez, Lautaret, Izoard, otra vez Lautaret pero en sentido contrario, para seguir ascendiendo hasta el Galibier y bajar por el Telegraph. Aquí apareció la lluvia y la niebla.
Así que se ralentizó mucho la marcha rumbo al L'Iseran.
Con mucha precaución y delicadeza llegamos hasta el pie del Petit Saint Benard y decidimos parar a dormir en ese pueblo: Séez. Nos quedaban unos 90 km hasta Aosta, pero sería muy largo con el tiempo que teníamos.
Así que a dormir en cama y las motos a cubierto.
El paso por todos estos puertos tienen constancia gráfica que iré añadiendo en diferentes días.
El día 3 salimos en dirección a Aosta y nos quedamos allí disfrutando de un montón de carreterillas que rodean el valle. Carreteras estrechas que en pocos km ganan muchísima altura (de 500 m a 1800 m en apenas 12 ó 14 km).
De Aosta, el día 4, subimos el Grand Saint Bernard camino de Suiza. ¡¡¡FABULOSO PUERTO!!!
Y después de algún que otro avatar de camino (incluído un viaje en tren a través de un túnel de los Alpes) llegamos a Interlaken donde acampamos en un camping estupendo.
Debido al mal tiempo (horrrible) nos hemos quedado un día que no teníamos pensado, pero nos ha servido para conocer esta ciudad y hacer un paseo en barco surcando los lagos...(dentro de un rato).
Así, que mientras vemos llover, pensamos en cómo nos van a recibir los grandes puertos suizos mañana: Furkapass, Grimselpass, Sustenpass, Oberalppass, San Gotardo y cualquier otro "pass" que se le ocurra cruzarse en nuestro camino.
Intentaremos llegar a dormir en Saint Moritz o donde cuadre.
Hasta ahora mis viajes los he hecho siempre con alforjas para el equipaje. Pero esta vez no me veía con confianza y me he decidido a ponerle unas prótesis a la varadero, que le quedan como se ve en las fotos. Me tendré que acostumbrar a la nueva anchura y a la inercia de la carga... pero así voy más tranquilo.
Hoy nos levantamos algo más tarde, que la paliza de ayer fue importante. Bajamos a las 10:15 a desayunar dejando todo listo en la habitación. El plan de hoy es ir directamente al Cañón del Añisclo, cuya entrada está a 11 km de Aínsa por la A-138, en dirección a Francia , en la localidad de Escalona. Una vez que lleguemos a nuestra N-260 volver hacia Aínsa para, justo antes de llegar a Boltaña, desviarnos para atravesar el macizo de Serrablo.
Como queremos ir por la Hoya de Huesca, bajaremos casi hasta Huesca para después subir por la A-132 hasta Puente la Reina de Jaca, terminando el viaje de vuelta por la autovía hasta Vitoria.
Pero claro, después de corretear por carreteras "amarillas" y por caminos "blancos", en cuanto hemos subido a la habitación, tras echar un nuevo vistazo al mapa, cambio de planes: ¿Porqué ir por una estupenda y en perfecto estado "carretera amarilla" (la A-138) pudiendo dar mil vueltas y revueltas por "caminos blancos" nada más salir de Aínsa? Dicho y hecho. Salimos a las 11:00, subimos a la plaza a inmortalizar el momento de la partida y al bajar, en lugar de girar hacia Escalona, cruzamos sobre el río y nos metemos en el primer camino hacia la izquierda. Empezamos a avanzar por un trazado estrechísimo, como la mayoría de la víspera, que va ascendiendo poco a poco. Hay mil y un cruces y como la mayoría no están señalizados, nos guiamos por intuición y varias veces llegamos al final del camino, por lo que hay que retroceder. Eso sí, con unas vistas sobre el valle espectaculares. Bonito laberinto por el que recorremos unos 22 km antes de llegar a Escalona. Enfilamos hacia Aínsa y giramos a la derecha hacia el Cañón del Añisclo. Bonita manera de empezar la mañana: 45 minutos para recorrer 22 km y estamos a 11 km del punto de partida.
¡¡¡PERO MERECE TANTO LA PENA!!!
Y lo que viene ahora... EL CAÑÓN DEL AÑISCLO... ¡¡una vez más boquiabiertos!! Llegamos a la entrada de la garganta y nos vemos obligados a parar y empezar con las primeras fotos del día. La carretera que nos espera es de ¡¡único sentido!! durante 10 km... ¿A que también va a ser una carreterilla estrecha?
Según vamos avanzando, vamos parando y haciendo fotos. paramos en mitad de la estrecha carretera y ci llega algún coche, para y se bajan a hacer fotos. No hay ninguna prisa: el espectáculo lo merece.
Si os gustó el video del Congosto de Ventamillo, esta garganta no tiene precio. Se va estrechando más y más, con el río a nuestra derecha e inmensas paredes cortadas a pico. Podríamos parar cada 50 metros y aún así, las fotos no recogerían lo que estamos viendo.
Llegamos al final del tramo de único sentido y la garganta se separa de la carretera adentrándose en el parque natural de Ordesa y Monte Perdido (hacia el norte), por lo que solo se puede seguir a pie: ASIGNATURA PENDIENTE.
Nosotros seguimos por la carretera hacia Fanlo y después a conectar con la N-260 en Sarvisé. ¡¡Qué decir de la carretera que nos ha traído hasta nuestra nacional favorita!! Otra carretera "blanca", la HU-631, de un trazado con incontables curvas, subidas y bajadas... A riesgo de repetirme, entretenida, que te obliga a estar atento en todo momento... así que ojo con despistarse con el (otra vez) magnífico paisaje.
al llegar a la N-260 giramos hacia Boltaña a disfrutar otra vez de la carretera que nos trajo el viernes. Justo antes de entrar a Boltaña giramos a la derecha: Nos espera el puerto de Serrablo, un tramo de 52 interminables km saturados de curvas de todo tipo, con asfalto en estado aceptable. Paramos un momento a comentar lo que se nos viene encima (yo lo sufrí al final de Penitentes) y vemos que llevamos dos horasy cuarto de viaje... ¡¡y estamos a 7 km de Aínsa!!
Recorremos el macizo de Serrablo sin paradas y sin fotos. Divertido... hasta que el cansancio empieza a hacer mella... e incluso se convierte en duro... Al llegar al enlace con la N-330 nos duelen los dedos y la muñeca izquierdos de tanto darle al embrague, las piernas ya no sabíamos en qué postura ponerlas... ¡¡y menos mal que nuestras motos se supone que son ideales para este tipo de carreteras!!
Estamos al pie del puerto de Monrepós. Un mítico puerto que ahora presenta un rapidísimo trazado con doble carril y unos curvones inmensos... de esos en los que puedes ir a la velocidad que te permitan el motor y tu valor. Lo subimos y lo bajamos a buen ritmo y paramos al otro lado, en Arguis, que el cuerpo necesita reponer líquido y finalmente comemos en el merendero que está a la entrada del pueblo: huevo frito con chorizo, longaniza, jamón y patatas fritas. Vemos además el final de las carreras de Montmeló.
Al reemprender la marcha, el puerto sigue descendiendo unos km más y vemos los "restos" del antiguo trazado: carretera estrecha pegada a las paredes, con túneles y puentes que iban de una falda a la otra... Una pena no poder "catar" ese antiguo trazado que tantos moteros aragoneses (y de muchas otras latitudes, por supuesto) recordarán... Para más inri, hay una autovía en construcción en este mismo punto, por lo que seguramente el actual trazado también quedará mutilado. En fin, es lo que tiene ser una vía importante de comunicación con el país vecino...
Cogemos la autovía hacia Huesca y al llegar a la entrada de la capital, giramos hacia Ayerbe, por la carretera A-132. Interminables rectas que hacen que nos empecemos a dar cuenta de la paliza que llevamos encima. Poco después de llegar a Ayerbe la carretera va cambiando su orientación y el paisaje empieza a cambiar, acercándose las montañas que discurrían paralelas en la lejanía a la derecha de nuestra carretera. Estamos entrando en la Hoya de Huesca. Ya hablé de esta divertidísima carretera en Penitentes, pero me quedó la espina de no poder hacer ninguna foto de los IMPRESIONANTES Mallos de Riglos. Como nos la debíamos los dos, estas fotos van con dedicatoria especial para el Penitente sr. Fonnia.
Estupenda carretera, ancha, en perfecto estado... ya dije mucho sobre ella en la crónica de Penitentes, pero me reafirmo en todo lo dicho... Incluso ahora las sensaciones son más intensas por el buen tiempo, por ser en ascenso, por las ganas que tenía...
En un cruce en ascenso, se incorpora lentamente una moto, que casi nos hace detenernos, ya que nos echamos encima de él a la entrada de una curva y lejos de hacerse a un lado, ocupó el centro de la calzada. Era una daelim 125 y la dejamos rápidamente atrás, pero yo me llevé un buen susto...
Volvemos a parar en Puente la Reina de Jaca y decidimos ir directamente a Gasteiz. Así que después de unos 20 minutos de descanso, nos dirigimos hacia el final de nuestro viaje. Después de unos cuantos km en la autovía que nos acerca a Pamplona, yo empiezo a encontrarme demasiado cansado y el sueño empieza a apoderarse de mi. En la circunvalación de Pamplona adelantamos al de la ¡¡¡daelim125!!! el tío nos había pasado mientras estábamos en Puente la Reina y por lo que se ve, iba a todo lo que daba la máquina. Al llegar al tramo de peaje, salimos de la autovía y paramos en la gasolinera de Berriozar, ya que no puedo más... y mientras estamos bebiendo unas bebidas energéticas llega el de la daelim!!!
Cargado con el saco, la mochila, la tienda de campaña, con casco de cross... Cada uno va con lo que tiene. La cuestión es querer. No valen excusas de que si no me funciona el gps, el control de tracción no va bien, se me empaña la pantalla del casco o que la abuela fuma... Y de ese tipo de gestas todos conocemos algún ejemplo... Y para muestra un botón. Si teneis un ratillo, echadle un vistazo a esta "epopeya" nuestro compañero Tintxiko, del Motoclub Carpe Diem, allá por 1980: ruta a Pont de Suert 1980. ¡¡Eso sí que es para contarlo y recordarlo!!
De aquí, velocidad casi constante por la autovía para llegar a la calle Baiona a las 19:20. Cervecita en el 101 y nos vamos cada uno hacia su casa, con la satisfacción de un fin de semana pleno de satisfacciones, con el cansancio metido en lo más hondo, pero contentos... 1234 km de ruta y la varadero con la bonita cifra capicúa de 87978 km acumulados en sus 7 años de compañía.
Muchas gracias Diego por tu excelente compañía en este fantástico fin de semana. Mila esker.
Ya lo digo en el título y lo tengo que repetir una y otra vez: Huesca es una caja de sorpresas. Después de cada curva, en la subida o bajada de cada puerto, en cualquier desviación de carretera-camino que uno coja, bien a propósito o bien por error... en cada uno de ellos nos aguarda una agradable sorpresa. Pueden ser unas vistas incomparables, una intrincada y oscura garganta, un pueblo amurallado, un barranco cortado a pico, una carreterilla repleta de curvas enlazadas de todo tipo con aderezos varios en forma de gravilla, baches, hojas de árboles, restos de "riadas" de las últimas lluvias atravesando la calzada a la salida de una curva, una aterrorizada ardilla en la calzada y que no sabe por dónde esquivar las atronadoras máquinas que se le vienen encima...
Todo eso y otras muchas sorpresas que nos han estado esperando durante este estupendo fin de semana y que nos aguardan para próximas visitas (que las habrá).
He quedado con Diego y su GS a las 15:00 en el Let's y son las 15:15 cuando salgo por la puerta del garaje. En dos minutos estoy en la rotonda de partida y veo cómo se van las dos últimas motos del Carpe Diem que parten a las carreras de Montmeló.
Salimos casi de inmediato con un cielo amenazador: al suroeste de Vitoria negro y al sureste igual. Nos dirigimos hacia Azazeta y vemos cómo en la zona de Dulantzi está cayendo una fenomenal cortina de agua y a nosotros nos empieza a mojar uno de sus extremos. Sin prisa y con precauciones por el asfalto mojado, vamos sin novedad camino de Estella con la lluvia acompañándonos hasta Acedo y amenazándonos a nuestras espaldas el resto del camino.
Llegamos a Tafalla y tras repostar Diego, seguimos hacia Zangotza para entrar en Aragón por el pantano de Yesa.
Como siempre, gozando de la carretera que bordea este pantano, pero con mucho ojo al tráfico, que es la operación salida y algunos tienen tanta prisa que no sabes por dónde ni cuándo pueden salir.
Llegamos a Puente la Reina de Jaca y hacemos la habitual parada para refrescarnos que, aunque ha llovido, hace calor.
Tras 20 minutillos de estirar las piernas, salimos rumbo a Jaca - Sabiñánigo - Biescas.
Carretera en buen estado, sin sobresaltos, a buen ritmo... y llegamos a Biescas. !Empieza lo divertido!
Cogemos la carretera N-260. Carretera nacional que llaman "Eje de los Pirineos" o "Eje Pirenaico"... pero que en el tramo aragonés carece de señallización horizontal en la mayoría del trazado y, claro, al ser "Eje Pirenaico", ¿cómo iba a ser el trazado??
¡¡CURVAS Y MÁS CURVAS, SEGUIDAS DE MÁS CURVAS!!!
Empezamos este tramo con calma, pero a medida que van enlazándose las curvas, las subidas, las bajadas... las motos se van animando y van pidiendo vidilla. Voy delante, que conozco este tramo de Penitentes V, pero el espectáculo, siendo el mismo, es muy distinto. Sol y otra luz, además de la mayor frescura, hacen que vaya gozando mucho más, hasta que no puedo contenerme y hacemos una paradita para hacer unas fotillos. Son unos km antes de llegar a Broto.
Pasamos Broto y seguimos por esta divertida carretera. Voy pensando que esta N-260 la voy a empezar a meter dentro de una posible clasificación de carreteras imprescindibles, dentro del top10. Unos pocos kilómetros más adelante, tampoco podemos seguir adelante ante el paisaje que dejamos a nuestra derecha.
No podemos parar cada 5 km así que decidimos seguir hasta Ainsa. Curvas, subidas, bajadas... hasta que llegamos a destino a eso de las 20:00h. Buscamos el hotel y resulta que tenemos unas vistas estupendas desde el balcón. Nos aseamos y salimos a dar una vuelta por el pueblo y cenar algo. Hacemos alguna fotillo más, cenamos una ensaladita y una parrillada de carne, un par de cervezas mientras planificamos la ruta del día siguiente y a dormir.
ruta del sábado 3 de julio: Aínsa - Benasque - Tremp - Alquézar - Aínsa.
Madrugamos y salimos en busca de una cafetería con algo salado que llevarnos a la boca para acompañar al colacao de rigor. Encontramos una con una tortilla de patata calentita que estaba bastante buena, volvemos al hotel, nos pertrechamos y salimos dispuestos a repostar en la primera gasolinera que encontremos camino de El Grado, por la carretera del Embalse de Mediano. Parece que va a hacer calor...
Siempre lo digo: si hay pantano y carretera, yo me apunto. Así que aprovechando la amplia carretera y su perfecto estado, vamos consumiendo los km sin que aparezca una gasolinera. Esta aparece después de unos 40 km, en El Grado (punto B en el mapa).
Llenamos los dos y enfilamos hacia Graus por la A-2211.
Este tramo, de unos 13 km, va a marcar el tipo de carreteras que vamos a buscar hoy. Algo que ya habíamos empezado a perfilar la víspera. Esta A-2211 es una carretera muy revirada, estrecha, con el asfalto en un estado un tanto precario, sin señalizar en la calzada (o como mucho linea discontinua marcando el eje de la calzada)... "carretera amarilla" en el mapa. Vemos que los dos vamos a gusto en este tipo de carreteras y comentamos que nos ha gustado mucho.
Conectamos con la N-123 y avanzamos por ella hasta Graus, donde se convierte en la A-139. Esta vía, también está en un perfecto estado y avanzamos a buen ritmo hasta Campo.
Aquí conectamos con nuestra conocida N-260...
Lo que nos encontramos más allá de Campo nos deja con la boca abierta.
Entramos en el Congosto de Ventamillo, una estrecha garganta con enormes paredes cortadas en vertical, remontando el curso del Río Ésera.
Precisamente de aquí es la primera foto de esta entrada, cuando hacia la introducción de las sorpresas que nos había deparado el fin de semana.
Conseguimos hacer una paradita y hacer unas fotos. Estamos con la boca abierta y no estamos más que a mitad de camino. Avanzamos por una estrecha carretera (en bastantes tramos no caben dos vehículos de 4 ruedas), rodeada de enormes paredes, en algunos tramos casi a oscuras, con el amenazante cauce del río a nuestra izquierda.
En los aproximadamente 17 km que nos llevan hasta El Run vamos con calma para poder apreciar cada detalle. Y al llegar a la salida de la garganta, paramos en El Run (punto C en el mapa), me bajo de la varadero y le digo a Diego: llévame en tu GS de vuelta unos km que voy a grabar en video.
Así que nos volvemos y grabo ese video de los primeros km. Ni mucho menos es el cañón entero, que después de ese ensanchamiento, volvía a estrecharse otros 10 km!!
Después de la paradita del Congosto de Ventamillo, nos encaminamos hacia Benasque para subir a Cerler.
Una vez más... ¡¡oh maravilla!! Vamos subiendo y subiendo hacia la estación de esquí (gozada, por supuesto) cuando Diego para en una curva (punto D) para admirar las vistas. Metemos las motos en el prado y nos deleitamos con las vistas, sin hacer demasiado caso al amenazador cielo que cubre los montes que nos rodean.